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Asanas Reconstituyentes.
Son posturas apacibles que relajan el cuerpo y renuevan la mente. Proporciona la energía requerida para las āsanas más exigentes, ayudando a recuperar el aliento y a refrescar el cuerpo y la mente, eliminando la fatiga y calmando los nervios. Regularizan la tensión arterial y ayudan a recuperarse de la enfermedad. Facilitan un sueño reparador.
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Asanas Invertidas.
Revitalizan todo el organismo, retiran el peso corporal de las piernas, aliviando la presión. Las āsanas invertidas poseen un efecto de drenaje sobre los órganos pélvicos y abdominales, mientras que los órganos vitales, como el cerebro, el corazón y los pulmones se llenan de sangre. Son posturas recuperadoras, que aportan vitalidad, equilibrio mental y estabilidad emocional. Mejoran la circulación y tonifican el sistema glandular. Colaboran en la concentración, porque se incremente el aporte de sangre al cerebro y son una maravillosa ayuda para el sueño. Sirsasana en particular, activa la glándula pituitaria. Sarvangasana fortalece el sistema nervios y las emociones; activa las glándulas tiroides y paratiroides.
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