Yoga Iyengar
Domingo, 20 Mayo 2012
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Entrevista a Prashant Iyengar. Segunda parte Imprimir E-mail
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II Nuestra auténtica naturaleza

1. ¿Qué es el tiempo?

¿Podrías hablarnos del tiempo? En el Yoga Sutra IV.12 se dice: “el pasado y el futuro son tan reales como el presente” [1]. Por tanto, ¿cómo considerar el tiempo?, ¿dónde se encuentra nuestra libertad si el futuro ya existe?, ¿cómo es que existe ya?, ¿podemos cambiarlo?
¿Qué es el tiempo? El tiempo es una particular sucesión de momentos. Igual que una línea que está compuesta de puntos, de puntos unidos uno a otro. Varios puntos componen la línea. Por tanto, una línea no tiene entidad alguna. Una línea es, en último término, solo puntos... De forma similar, el tiempo no tiene ninguna entidad. El tiempo no es nada más que la composición de varios momentos que, sucesivamente, forman un segundo, un minuto, una hora. Por tanto, comprende primero esto: ¿qué es una línea? Una línea no tiene entidad. Una línea son solo puntos adyacentes, uno al lado de otro. Si te limitas a colocar puntos adyacentes, eso forma una línea. Entonces, hay una línea. ¿Puede haber una línea sin puntos? No puede haber una línea sin puntos. Pero un punto no es una línea. ¿Qué es un punto? Un punto es algo que no tiene dimensiones: no tiene largo, ni alto, ni ancho. Esto son matemáticas. Por tanto, un punto no tiene dimensiones. Ahora bien, una línea no es nada más que varios puntos. En definitiva, una línea no tiene dimensiones; por tanto, no existe ninguna línea.

En la superficie de la tierra no existen cosas tales como una línea recta; eso no existe. Sin embargo, hablamos de líneas rectas en geometría; hablamos de triángulos, cuadrados y rectángulos. ¿Dónde está el cuadrado?, ¿dónde está el rectángulo?, ¿dónde está el triángulo? No puede haber ningún triángulo. Cualquier línea que se trace en la superficie de la tierra forma parte de un círculo. No hay líneas rectas en la superficie de la tierra. Cualquiera de las así denominadas líneas, es parte de un círculo. Pero tú hablas de un “triángulo”, ¿con líneas curvas? Para ti, un triángulo tiene que tener líneas rectas. ¿Dónde se halla la línea recta? No existen líneas rectas, pero aún así suponemos que hay líneas rectas en geometría —y tenemos toda la tecnología. La tecnología real se basa en algo que no existe.

De forma similar, el tiempo no tiene entidad. Solo hay momentos; el momento es la única entidad. Y varios momentos componen un milisegundo; otros más componen un segundo; unos cuantos más hacen un minuto, y así sucesivamente. Por tanto, el momento es la entidad real, y por eso habéis oído a Guruji hablar varias veces sobre “conciencia momento a momento” —es decir, puedes formar una cadena de conciencia si continuamente eres consciente de cada momento. Muchos filósofos dicen que deberías estar en el presente, nunca en el pasado o en el futuro. ¿Cuál es la fórmula para estar en el presente, y cuál es la fórmula para no estar en el pasado o en el futuro?

Es ser consciente...
¿Consciente de qué?

Del presente.
Pero entonces, ¿cómo puedes permanecer siempre en el presente si, a cada momento, hay cambios? En este momento estas aquí; en el próximo momento estas allí. ¿Dónde estás ahora en el presente? Estas fluyendo. Es decir, estas en la línea que no existe.
¿Qué estás haciendo en este momento? No estás hablando conmigo. No.

Estoy escuchándote.
Eso no es el presente. ¿Cuál es el presente? El presente es tu respiración. ¿Puedes oír dejando de respirar?

¡No por mucho tiempo!
El punto fundamental es que la respiración es lo único de acuerdo a lo cual tú existes en este momento. Y, por consiguiente, el darse cuenta de la respiración es estar en el presente. En otro caso estas saltando. Supongamos que estás haciendo Sirsasana y piensas: “voy a permanecer consciente de mi mente”, pero estas saltando continuamente de los dedos de las manos a los pies, de la espalda al pecho, de la cabeza a los tobillos. ¿Dónde estás en el presente? Estas en el espacio.
Por tanto, si quieres estar en el presente, el yoga más esotérico nos dice que tienes que darte cuenta de la respiración.

Cuando estás en la respiración, escudriñas cada momento; si observas tu respiración, cada momento se halla bajo vigilancia.
Ahora, tú no estás en el presente; por eso puedes
estar pensando mientras yo hablo. Por tanto, si me estas escuchando, no estás en el presente. En muchas ocasiones, no estaremos sincronizados pues yo estaré diciendo algo y tú pensando. Puedo decir la siguiente palabra, pero tú aún estarás en la palabra anterior, porque estarás pensando en ella. Entonces, si estas escuchándome, no creas que estas en el presente. No puedes estar en el presente.

Puedo hacer una pausa durante un momento, pero tú aún mantienes algo en tu mente. ¿Cómo puedes decir que estas escuchándome cuando en realidad estoy callado? Tu no estás callado; estas pensando en lo que he dicho. Por eso el yoga esotérico afirma que debes ser consciente de la respiración, del aliento, para poder estar en el presente. Mientras observes la respiración yóguica estarás en el presente.
No podemos hacer eso si tenemos que hacer otras cosas.

Bueno. ¿Qué es el yoga? ¡Si estás haciendo yoga, entonces eso mismo es lo que se supone que tienes que hacer! Yoga es estar con la respiración; es estar con tu propia respiración. Estar con tu propia respiración es permanecer en el presente. No hay otra forma para estar en el presente. Así no perderás el flujo. Se puede interrumpir, se puede desviar. Mientras hablo, es posible que pienses en algún momento en tu almuerzo, o en alguna cosa en otra ciudad. Puede que pienses algo así como “¿qué estarán haciendo los niños?”. En el menor momento puede aparecer la desviación. No hay otra forma de estar en el presente que con la respiración yóguica. Por eso el yoga esotérico insiste en la respiración. Los filósofos han dicho: “olvida el pasado y no pienses en el futuro”. ¡Eso es una tontería! Puede que nunca lo consigas. Solo sucederá si contemplas tu respiración yóguica. Cuanto más te unas a la respiración, más capaz serás de permanecer en el presente.

¿Podemos permanecer unidos a la respiración en todo momento?
Eso es lo deseable. Si eres un yogui, eso es lo que sucederá. Estas en el camino; si continúas intentándolo, eso es lo que sucederá. No será durante veinticuatro horas; si lo haces durante veinticuatro horas, estarás en samadhi.

Es como en todas nuestras acciones: tenemos que mantenernos a cierta distancia para poder estar con la respiración y ser activos al mismo tiempo. Quizás, la conexión debiera estar ahí.

Si, efectivamente. Esa es la razón por la que tienes que intentar combinar la acción con la respiración.
[1] La existencia del pasado y del futuro es tan real como la del presente. Como los momentos se convierten en movimientos que tienen que aparecer como futuro, queda afectada la calidad de conocimiento en el intelecto y la conciencia. B.K.S. Iyengar, Luz sobre los Yoga Sutras de Patañjali.

2. Destino y libertad

¿Cómo podemos escapar a los efectos negativos de nuestro karma anterior?
Ten en cuenta que si pudieses escapar, no sería tu destino. No hay forma de escapar al destino. Si la hubiese no existiría el destino.

¿Porqué existe la espiritualidad, si tu y yo tenemos que sufrir, las personas materialistas tienen que sufrir, los que carecen de escrúpulos tienen que sufrir, y los santos tienen que sufrir? ¿Por qué tenemos que volvernos santos? Esta es una cuestión evidente. Una persona egoísta tiene que enfrentarse a los frutos de sus acciones anteriores, pero también el santo tiene que hacerlas frente. ¿Por qué tenemos que considerar todo esto y avanzar por un sendero espiritual? La razón es que no puedes escapar al destino, pues, si pudieses liberarte de él, no sería el destino. Compréndelo. Tanto el egoísta sin escrúpulos como el santo avanzan por la trayectoria de su vida. Ambos recorren la trayectoria de la vida. Pero existe una gran diferencia entre los dos.

Un sencillo ejemplo. Supongamos que a todos se os pide viajar desde aquí a Bombay. Solo hay un camino, todos vais a viajar por el mismo camino, pero a algunos se os proporcionan carros tirados por bueyes y a otros Rolls-Royces. ¿En qué se diferencian los viajes? ¿No hay diferencia? El camino es el mismo. Pero un viajero lo hace en carro tirado por bueyes, experimentando un montón de saltos y traqueteos, expuesto al sol, al calor, a la lluvia, al viento, etc.; y otro va en Rolls-Royce. Tiene las ventanillas cerradas, aire acondicionado, una buena suspensión; no siente ni un bache, no nota las alteraciones del camino, pues tiene una excelente suspensión. ¿Porqué hay esta diferencia? Sencillamente, por los distintos “vehículos”.

El camino es el mismo. Solamente hay diferencia a causa del vehículo. ¿Apreciará el viajero la diferencia?

¿Dirías que ambos están en el mismo camino y, por tanto, en la misma situación? ¿Podrías decir eso, dado que ambos viajan por el mismo sitio? Tanto la persona sin escrúpulos, egoísta y grosera, como el sadhaka espiritual, la persona evolucionada espiritualmente, ambos siguen la misma trayectoria de vida. Por tanto, hay que comprender la trayectoria de la vida como una carretera, como te decía antes; un buen ejemplo es la carretera de Pune a Bombay. El santo va en un Rolls Royce con excelente suspensión y todas las comodidades; no padece las inclemencias del sol, la lluvia, el viento, etc. Por tanto, no está escapando de su destino; también pasa por encima de los baches, por debajo de la lluvia y del sol, con viento o lo que sea. Pero la espiritualidad le proporciona una gran suspensión, un montón de comodidades.

Por eso, no siente el impacto del destino. En un carro tirado por bueyes se sienten todos los baches; imagina el final: se dañará la columna. La persona dentro del Rolls Royce ni siquiera lo nota, no lo siente. ¿Por qué? Porque tiene una fantástica suspensión. No oye los ruidos del exterior. Así, en la espiritualidad —en la vía espiritual del yoga— te aparecen todas estas cosas, tienes un montón de protecciones, muchos cojines. Tienes una fantástica suspensión, sistemas para absorber golpes, y no tienes que preocuparte por tu destino. Eso es lo que la espiritualidad, como puedes comprobar, proporciona a la humanidad. Y naturalmente, cuando tu vida se vuelve más y más armoniosa, puedes avanzar hacia niveles más elevados. Si siempre pasa por penalidades y obstáculos en tu vida, si siempre tienes baches y sacudidas, entonces te das cuenta que tu vida no es agradable. Quieres progresar, pero no puedes por todas esas razones. Pero imagina que te dan un Rolls Royce; dirás: “¡viajaré diez veces más!, ¡lo disfrutaré!”. Pune-Bombay. Bombay-Pune. Pune-Bombay. Bombay-Pune. La otra persona dirá: “¡nunca más, ya es bastante!”.

Puedes progresar a pesar de todos los ataques que no pueden evitarse, las agresiones de las que no te libras. La liberación es solo posible en el nivel más elevado, porque el vehículo es tal que será como circular por un camino distinto. Hasta la liberación, tienes que aceptar todas estas cosas pero no sufrirás, pues tendrás un Rolls Royce y más aún. Imagina que hay algo mejor que un Rolls Royce, ¿cómo sería ahora tu viaje? En la espiritualidad tienes cojines, tienes de todo. Pero en último término, en la última etapa, "tatah klesa karma nivrttih" [2], en la más elevada, ya no hay nada que te espere en el destino, incluso el destino ha desaparecido. El destino solo desaparece en el punto más elevado. Hasta entonces, no se elimina. Tienes que aceptarlo. Por tanto, aunque dije que no puedes escapar al destino, era con relación a todos nosotros. Pues, en el momento de la liberación (kaivalya), desaparece. Hasta ese momento existe y debe hacerse frente.

Pero, aparte de eso, hay numerosas facilidades en Karma-Siddhanta. Los Yoga Sutras dicen: “puedes aplazarlo”, “a veces, tu destino puede aplazarse”, o “tu destino puede evitarse”. Y esto es una gran ventaja. Esto tampoco es factible para ti o para mí. Pero los yoguis pueden evitar su destino durante cierto tiempo.

Imaginemos ahora que el destino te depara un montón de sufrimientos. Suponte que tienes que comer algo excesivamente picante. Pensarás: ¿qué debo hacer?; hay muchos dulces a los que puedes recurrir para que no te quemes la lengua. Hay numerosos dulces: jarabe de calabaza, miel, mermeladas, etc. Todos estos dulces tienen tal naturaleza, que serás capaz de saborear alimentos sazonados, incluso calientes y picantes. Por tanto, hay una etapa en la vida —cuando todo en ella es jarabe de calabaza y miel— en la que todos los traumas se superan con facilidad. Incluso los puedes buscar. Cuando te invitan a una fiesta, no preguntas por los dulces. Piensas: “tomaré unos canapés con pimienta, otros picantes y esos con conservas”. ¿Por qué? Porque los vas a saborear. Suponte que tienes un montón de aperitivos picantes, otro tanto de salados y conservas, y solo una cucharadita de miel, ¿podrás disfrutar de la fiesta?

Por tanto, tienes la facilidad de hacer desaparecer tu destino, de posponerlo, de evitarlo por un tiempo y permitirle después que vuelva, una vez que te encuentres en la posición adecuada para vencerlo. Pues, en cualquier caso, hay que hacer frente al karma. Por tanto, un yogui tiene cierta ventaja; no tú o yo. Se especifica claramente en el segundo capítulo de los Yoga Sutras, es el "karma siddhanta"; puedes posponerlo, evitarlo, lo cual es una gran facilidad —pero ni tú ni yo podemos hacer tales cosas. No obstante, sí que podemos tener equipos de protección para la cabeza y para el cuerpo, todo tipo de ropa y cojines, toda clase de suspensiones, y así, podremos hacer frente a nuestro destino sin gran sufrimiento.

Un simple ejemplo: Sri Ramana Maharshi tenía cáncer, aunque a decir verdad lo que tenía era un tumor en la axila, y Ramakrishna Paramahamsa tenía un cáncer de garganta. Supongamos que tú tienes un cáncer de garganta; pensarás: “tengo cáncer”, aunque, en realidad, el cáncer es ahora una parte de tu cuerpo. Pero decimos “tengo cáncer”. Ramakrishna Paramahamsa no sufrió a consecuencia del cáncer, porque tenía buena suspensión. Realmente, incluso sin cáncer, puedes sufrir: el doctor viene y te dice que tienes cáncer; su diagnóstico puede estar equivocado, pero tú ya sufres. El doctor te da un informe erróneo, te da el informe de otra persona y dice que tienes cáncer. Por tanto, incluso sin tenerlo, sufres. Nosotros somos esas personas que pueden sufrir aunque no haya una causa real para ello. ¡Nuestro destino es que podemos sufrir aunque no haya causa alguna para ello! Sin embargo, Ramakrishna Paramahamsa tenía ciertamente un cáncer en la garganta, pero no sufría. Tienes que hacer frente a tu destino; es una realidad, es un hecho. No puedes escapar. Pero eso no significa que tengas que sufrir. Si haces yoga, de forma auténtica, tendrás montones de cojines, protecciones y buena suspensión. Podrás encarar el destino sin trauma, sin aprensión, sin miedo, sin temor.

Al finalizar una clase dijiste: “tenemos ahora menos nacimiento y menos muerte”. ¿Qué querías decir en realidad?
Bueno, tenemos menos nacimiento en el sentido de que el alma no nace, ni muere. Por tanto, es absurdo decir que nacemos y luego morimos. Ontológicamente, en último término, todos somos “almas”; no somos “cuerpos”. El cuerpo es una fase transitoria, la manifestación física de una fase transitoria; surge a la existencia en el momento del nacimiento y desparece en el momento de la muerte. Por tanto, esencialmente, no existe para nosotros ni nacimiento ni muerte. Sin embargo, cuando observamos a la cadena de acontecimientos, cada momento dura solo un instante. El momento siguiente no está ahí como un segundo momento. Cronológicamente, cada momento muere cuando finaliza ese momento y un nuevo momento surge a cada instante. Por tanto, nace y muere un momento a cada instante. Es decir, en ese sentido, estamos continuamente naciendo y muriendo.

¿Qué desea el alma?
El alma no tiene ningún deseo. Porque si los tuviese estaría continuamente fluctuando. Y entonces, cuando aparezca el deseo, tendrás que hacer o dejar de hacer algo para satisfacerlo. Es decir, cuando tengas un deseo, tendrás que hacer o dejar de hacer. Y en consecuencia, quedarás atrapado en el karma. En el momento que tengas un deseo, quedarás atrapado en el karma (acción) —que puede ser de varios tipos, como expliqué el otro día. No solo es acción; puede ser hacer, dejar de hacer y deshacer, en cualquier forma. Supongamos que deseas paz metal, entonces no solamente harás algo, tendrás también que dejar de hacer algo. Para obtener paz mental piensas: “no debo hacer nada”. Deseas descansar, pero eso no significa necesariamente que no tengas que hacer nada; haces algo: vas a la cama y te duermes. Haces algo y dejas de hacer algo para descansar, para conseguir paz mental.

Por tanto, para cumplir tu deseo tienes que hacer o no hacer algo, o también hacer además de no hacer algo. En definitiva, estas atrapado en el karma. Cuando actúas, el proceso de la acción está presente, y también el fruto de esa acción. Nuevamente deseas, nuevamente haces y obtienes el fruto; de nuevo ambicionas, actúas y obtienes el fruto; nuevamente deseas, y así continuamente. El deseo se halla dentro del ciclo en el que estas atrapado: en la rueda del karma. El alma no tiene deseos y por tanto no está atrapada por el karma. El alma no tiene deseos.

¿Puedes hablar acerca de la lección kármica? ¿Por qué estamos aquí?
¿La lección kármica? Veamos, ¿porqué estamos aquí? Acabo de contestarlo. Si tienes un deseo, haces algo. Si deseas algo, al final efectúas alguna acción para conseguirlo, para disfrutarlo o experimentarlo. Por eso estamos aquí. Tenemos deseos y los deseos deben satisfacerse. A fin de satisfacer los deseos, nos manifestamos, nacemos, tenemos una vida bajo ciertas condiciones e intentamos obtener el fruto de nuestro karma anterior. Y cuando lo obtenemos —no nos paramos aquí—, cuando obtenemos su fruto, decimos: “Oh, debo conseguir más de esto o algo diferente a esto otro”. Y así, de nuevo ambicionas. Cuando deseas algo otra vez, tienes que volver a luchar por conseguirlo. Si tu vida no basta para ello, mueres y regresas.

Así es como, a causa de la rueda del karma, nos manifestamos y hacemos ciertas cosas. Tenemos tendencias y condicionamientos; estamos inclinados a efectuar ciertas acciones y obtener sus frutos. Estamos aquí para recoger los frutos de las acciones pasadas y continuamos para desear los frutos de una próxima vida. Pero la cuestión principal es: “¿porqué tenemos que estar aquí? Entonces, todo esto se transforma en un camino espiritual. Estamos aquí para disfrutar y sufrir, experimentar el dolor y el placer, la pena y la alegría, el éxito y el fracaso, la fortuna y la desgracia.

Estamos aquí para enfrentarnos a todo esto. Pero en el camino espiritual, también surge otra pregunta: “¿qué tengo que hacer con esta existencia?”. Entonces, hay una respuesta distinta. Generalmente, estamos aquí para experimentar nuestro karma pasado, el siddhanta kármico, las teorías kármicas y los frutos del karma. Mas cuando nos introducimos en el camino espiritual, ¿porqué estamos aquí? Estamos aquí para desarrollar la suspensión, para conseguir un Rolls Royce para nuestro viaje por la vida. Y cuando lo obtenemos podemos avanzar hacia el nivel más elevado y dirigirnos hacia la máxima beatitud espiritual. De esta forma, poco a poco nos alejamos de la rueda kármica. Como estudiante de yoga, estas aquí para salir de la rueda del karma. Te hallas dentro del ciclo, ahora estas dentro de la rueda, pero estas intentando apearte de ella; por eso estas aquí. Por eso mismo, como estudiante de yoga, no tienes que arrepentirte de tu existencia.

Otros dicen: “no tendría que haber existido, tendría que morirme, tendría que suicidarme, no debería existir” Esto significa que no quieren la existencia. Están hartos de la vida, pero la espiritualidad nunca se harta de ella, porque es la oportunidad para que obtengas un Rolls Royce —un Rolls Royce para viajar por la vida, de tal forma que tengas un viaje apacible y así puedas evolucionar.
[2] Yoga Sutra IV.30: "Entonces llega el final de las aflicciones y del karma”. B.K.S. Iyengar, Luz sobre los Yoga Sutras de Patañjali.

3. Nuestra auténtica naturaleza

¿Cuál es nuestra auténtica naturaleza? Parece como si tuviésemos dos naturalezas diferentes: una profunda, es decir, el sí mismo esencial, y otra formada por nuestra historia, personalidad e implicaciones kármicas. ¿Cómo armonizar las dos sin crear tensiones para avanzar hacia la liberación?
Bueno, no hay dos naturalezas. En el Bhagavad-Gita se dice: "Svabhava adhyatma utchate" [3]. Svabhava se refiere a la naturaleza. La naturaleza es adhyâtma: “nuestra naturaleza es la entidad espiritual”. El resto son solo vestidos. Esto no es tu naturaleza, son tus ropas. Puedes vestir todo tipo de ropas. Hoy te pones esto, mañana un sari, o quizás también pantalones. Pero, ¿eso es tu naturaleza? Eso no es tu naturaleza.

¿Puede ser un reflejo?
Puedes cambiarte de ropa, incluso puedes decidirte en el último momento.

¡Yo siempre escojo el mismo tipo de ropa!
Da lo mismo, pues ¿es esa tu naturaleza? Se trata de ropa. No se trata de ti. La naturaleza esta dentro de ti. Tu naturaleza esta en el interior. Tu naturaleza no es esto. Por tanto, aparte del alma, todo es un vestido.

Pero el vestido ocupa por completo el espacio de la conciencia.
De acuerdo. Sin embargo, ¿cómo considerarías a quienes solo tienen en cuenta el vestido? Algunos se preocupan de la elegancia, la belleza exterior, etc. ¿Qué piensas de ellos? Es todo superficial, extravagante. Por tanto, si alguien considerase sus vestidos como parte integrante de su personalidad, podrías estar segura de que esa persona no sabe quién es. Se mueve de acuerdo a su apariencia externa. Tu cuerpo, mente, inteligencia y emociones son “tus” ropas. Ellos no son tu. Son tu vestido, pues aunque cambies y te pongas un sari, por eso no vas a cambiar. Vas a seguir siendo la misma. De forma parecida, estas ropas, las distintas envolturas física y mental, son las ropas del alma y no tu naturaleza. La mente no es tu naturaleza, pues la mente depende en todo momento de la situación y las condiciones en las que te encuentras; así es como la mente adquiere su forma.

Por tanto, la mente está condicionada por todos estos factores. Ya sabes, por eso me refiero a veces al concepto “psicología de la mente”. Nadie conoce esta “psicología de la mente” porque nos identificamos de tal forma con la mente que creemos que somos ella. Si la mente esta triste, te sientes triste. Si la mente está feliz, eres feliz. Nunca dices: “¡mi mente esta triste, pero yo me siento feliz!” ¿Dirías alguna vez eso? O también: “¡mi mente está feliz, pero yo me siento triste!”. Nunca lo dirás; nunca te sucederá esto porque nos identificamos demasiado con la mente.
“Psicología de la mente” es un concepto sobre el cual hablo a menudo y resulta muy interesante. Nadie entiende lo que es “psicología de la mente” porque la psicología pertenece solo a la mente. La mente misma es psicología. Pero también decimos “psicología de masas”, “psicología infantil”, o “psicología de la mujer”. ¿Sabes lo que significa todo esto? Cuando decimos “tiene una psicología infantil” nos referimos a una persona que tiene un comportamiento extraño, como el de un niño. Anatómicamente no es un niño, pero se comporta como tal. ¿Qué significa “tienen una psicología de masas”? Estos individuos se comportan de forma distinta en grupo a como son individualmente. Si los apartas del grupo no habrá problemas. Pero cuando se hallan en él, se vuelven violentos. Se comportan de forma extraña cuando se hallan inmersos en un grupo. “Tener una psicología de mujer” quiere decir que te comportas como una mujer, de forma distinta a como eres realmente; igual que “tener psicología de masas” significa que tu y yo dentro de un grupo mantenemos un comportamiento extraño. Por tanto, “tener psicología de mujer” significa que te comportas de manera extraña. Sin ser mujer, te comportas como mujer, puesto que en esencia no eres una mujer. Y yo, en esencia, no soy un hombre.
En el fondo nadie es un niño. Nadie es un hombre. Nadie es nada absolutamente. Pero nos comportamos como alguien determinado. Por eso dices: “psicología masculina, femenina, infantil o de estudiante”. ¿Qué significa “psicología de estudiante”?. El grupo se comporta de forma extraña, como estudiantes, aunque no lo son ninguno de sus individuos. No son estudiantes, pero al entrar en contacto con un grupo de estudiantes se comportan como tales. También existe la “psicología de la mente”. Se dice a menudo: “¿porqué reaccioné de tal forma?, ¿porqué dije tal cosa?, ¿porqué pensé así? Esto significa que la mente ha reaccionado contrariamente a cómo te hubiese gustado. Es la mente la que ha reaccionado de forma extraña. Por eso, pensarás: “¡oh, qué tonto fui en ese momento!, ¡qué mente más estúpida!

Esto quiere decir que tu eres inteligente pero tu mente es estúpida. ¿Qué significa? Significa que tu eres noble y generoso. La mente es la mala. Por tanto, la mente también tiene su psicología: se comporta de forma diferente de acuerdo a las distintas situaciones y condiciones. Un sencillo ejemplo: cuando estas con tu hijo, te comportas como madre; cuando estas con los amigos, te comportas como amiga; cuando estas con tu maestro, eres discípula; cuando estas con tus alumnos, eres maestra.

Ahora, dime, ¿eres realmente maestra, discípula, esposa, hermana o amiga? No eres nada de eso. Por supuesto que no. Según las distintas situaciones tu mente se adapta y te conviertes en madre, hermana, amiga, maestra y discípula. Pero realmente no eres ninguna de ellas. Te comportas con tus hijos como madre y, una vez más, este comportamiento no es correcto. Comportarse como maestra depende de la situación, pero aún así también resultará extraño que te comportes como maestra; no eres una maestra, aunque te comportes como tal.

Nuestra mente es como el mercurio; nuestra mente, como el aire o el agua, adopta diversas formas. El agua no tiene forma pero cuando está en un vaso se dice que esa es su forma, y cuando está en una botella tiene forma de botella. El agua no tiene forma alguna. El fuego tampoco tiene forma. El agua toma la forma de su recipiente. De forma parecida, nuestra mente adopta una forma. No es una mente de mujer, de niño, de hombre, humana o animal. Depende de la situación, como si fuese el recipiente. Por tanto, no es su naturaleza real. Ahora bien, imagina que tenemos un globo con la forma de un elefante. Lo hincho y adopta la forma de un elefante. ¿Podrías decir que el aire es como un elefante? ¿O sea, el aire tiene forma de elefante? No, por supuesto. Supongamos que el globo es un cubo, ¿dirías que el aire es un cubo? No, claro.

De forma parecida, la mente adopta distintas formas, pero tú no tienes forma, ni clase, creencia, situación social, forma física, etc. Esencialmente no tienes nada de eso. Todos esos atributos son tu vestido. La mente no es tu naturaleza porque tú no eres la mente. No hay dos naturalezas. Solamente hay una; "svabhavam adhyatma utchate" [4] es la definición del Bhagavad-Gita. Svabhavam significa naturaleza. Y naturaleza es adhyatma; eres “lo que es propio del alma”.

¿Qué quieres decir con “lo que es propio del alma”
“Lo que es propio del alma” quiere decir “lo relativo al alma”, o “el centro mismo del alma”. En inglés no se traduce adecuadamente adhyatma; se traduce como “espiritualidad”. Adhyatmico se deriva del sánscrito; adhy es un prefijo y adhyatmico significa “relativo al alma”. Todo lo que pertenece al alma es espiritual. Todo lo relativo al alma es tu naturaleza. El alma es un símbolo. Por tanto, cualquier cosa que la defina es tu naturaleza. No tiene variaciones, no tiene cambios, el alma no cambia. La invariabilidad, inmutabilidad e indestructibilidad son los atributos del alma; esa es tu naturaleza. Tú no tienes clase, creencias, género, posición social o forma física; eso es lo que eres realmente.

Ahora, intenta comprenderlo. ¿Qué eres durante el sueño? Cuando duermes profundamente, ¿eres hombre o mujer?, ¿hermano o hermana?, ¿hijo, hija, padre o madre?, ¿emperador o mendigo? Durante el sueño el emperador no es emperador y el mendigo no es mendigo. El sueño es el gran igualador. Es el gran nivelador porque durante el sueño te quitas todos los vestidos y te quedas con nada. Eres nada de nada. Eres nada y todo. Una madre no es madre durante el sueño. Veamos un ejemplo: se afirma que la madre cuida de su hijo. El hijo es la primera preocupación de su madre. Se dice esto. Pero entonces, ¿cómo puede una madre olvidarse de su hijo y dormir junto a él sin preocupación? La madre no tiene ningún cuidado mientras duerme; cuando el niño duerme a su lado y ella se duerme, ¿se preocupa acaso de lo que pueda suceder? Puede pasar cualquier cosa.

¿Cómo es que se duerme la madre? Nuestro adhyatma nos dice que solo hay una madre y un padre: la Divinidad. La madre sabe que hay una Madre que cuidará de su hijo y se preocupará de que el niño duerma feliz en su regazo. Por tanto, la madre se duerme al lado del niño, sin mas preocupación. Pues, durante el sueño, la madre no es la madre, el padre no es el padre. Hay un bello texto del Brhad Aranyaka Upanishad: "Atra pita apita bhavati, mata amat" [5] – “Durante el sueño, el padre deja de ser padre, la madre deja de ser madre, el bruto deja de ser bruto, el santo deja de ser santo”. Por tanto, tu naturaleza es una entidad sin clase, creencia, género, situación social o forma física. Eso es lo que eres en realidad. Esa es tu auténtica naturaleza.
[3] Bhagavad-Gita VIII.3.
[4] Bhagavad-Gita VIII.3.
[5] Bhrad Aranyaka Upanishad, IV.3.22.
 

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