| Introducción Samkhya Karika |
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Sāmkhya Kārikā de Īshvara Krishna
El Sāmkhya Darshana es una escuela filosófica tradicional de India que acepta la existencia sustancial de dos principios eternos, uno material (prakriti) y otro espiritual (purusha). En el Sāmkhya Kārikā, obra escrita en el siglo IV D.C. por Īshvara Krishna, el sistema Sāmkhya alcanza su cénit. Este texto es al Sāmkhya Clásico lo mismo que los Yoga Sūtras con respecto al Yoga Clásico. El si-mismo trascendente.
Los gunas. Subyacen en todo lo material, incluidos los fenómenos psicomentales. Los gunas son naturaleza, igual que los átomos son materia-energía. Juntos son responsables de la inmensa variedad de formas naturales y de todos los niveles de existencia que se hallan aparte de los si-mismos trascendentes, los cuales son conciencia no cualificada.
La naturaleza y su evolución. Según el Sāmkhya Kārikā, los gunas se hallan en estado de equilibrio en la dimensión trascendental de la naturaleza, conocida como prakriti—pradhāna (naturaleza primordial). La materia original (prakriti—pradhāna) es incausada, eterna, omnipenetrante, única, independiente, completa en si misma y no posee partes diferenciadas; las cosas que emergen de esta matriz son, por el contrario, causadas, no eternas, limitadas, numerosas, manifiestas, dependientes y conjuntos compuestos de partes. El primer producto que aparece en el proceso de evolución de esta matriz fundamental hacia la multiplicidad de las formas espacio-temporales es mahat, “el grande”, o “gran principio”. Su apariencia es luminosa e inteligente, conociendose también como buddhi (“intuición”, “conocimiento”, “inteligencia”). Pero, en realidad, mahat no es en si mismo consciente (igual que los demás aspectos de la naturaleza), y representa únicamente una forma especialmente refinada de materia-energia. Depende del trascendental si-mismo consciente para recibir la “luz” de la inteligencia. De mahat o buddhi, emerge ahāmkara, el principio de individualidad, que distingue entre sujeto y objeto. Esta categoría existencial causa, a su vez, la aparición de la mente sensible (manas), los cinco sentidos u órganos de conocimiento (vista, oido, olfato, gusto y tacto) y los cinco órganos de acción (habla, aprehensión, movimiento, reproducción y excreción). Además, ahāmkara da lugar a las cinco esencias sutiles (tanmātra) subyacentes a las capacidades sensoriales. Estas, a su vez, producen los cinco elementos materiales densos o groseros (bhūta), es decir, tierra, agua, fuego, aire y éter. De esta forma, el Sāmkhya Clásico reconoce veinticuatro categorías de existencia material en total. Mas allá de la tríada gunádica y sus productos se hallan los incontables si-mismos trascendentales, que se mantienen aparte de las ramificaciones de la naturaleza. Todo este proceso evolutivo se activa por la proximidad de los si-mismos trascendentes (purusha) a la matriz de la naturaleza, con objeto de liberar a los si-mismos que, misteriosa y equivocadamente, se identifican con un cuerpo-mente concreto, en lugar de con su intrínseca condición de pura conciencia. Este esquema evolutivo puede entenderse como una evolución cósmica, como un análisis lógico y trascendental de los diferentes factores inmersos en la experiencia, o como un análisis concreto de la personalidad humana. El evolucionismo psicocosmológico de la tradición Sāmkhya no apunta tanto a explicar el mundo como a trascenderlo. Se trata de un entramado práctico para quienes buscan la liberación y se encuentran con los distintos niveles o categorías de existencia en el curso de su práctica meditativa.
Epistemología. Además de las tres formas de conocimiento, se consideran las formas de funcionamiento de los órganos de los sentidos. Los sentidos externos aprehenden solo los objetos presentes; los sentidos internos (manas, antahkarana y buddhi) poseen la habilidad de aprehender todos los objetos: pasados, presentes y futuros.
Ética. y la naturaleza. En estado de liberación, el si-mismo se vuelve indiferente ante la naturaleza; cesa de actuar y disfrutar. Se convierte en lo que de hecho es, un puro testigo consciente.
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