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El árbol del Yoga, los ocho estadios del Yoga

El árbol del Yoga, los ocho estadios del Yoga.

arbol_pB.K.S. Iyengar desde el principio de sus enseñanzas quiso trasmitir con facilidad la filosofía y metodología del Yoga de Patanjali expresados en los Yoga Sutras. Para ello B.K.S Iyengar utilizó la simbología de un árbol para explicar los ocho estadios o miembros del yoga, expuestos en el Yoga Sutra II. 29. "yama niyama asanas Pranayama pratyahara dharana dhyana samadhayah astau angani" que deben de ser practicados y perfeccionados a fin de percibir el verdadero yo, el objetivo último del Yoga.

Para Guruji el árbol del yoga está compuesto de Raíz, Tronco, Ramas, Hojas, Savia, corteza, Flores y Frutos, todos están integrados y forman el árbol, ninguno puede desarrollarse por separado, pero para conocer el todo, se debe de conocer también las partes. Estas partes o componentes del Árbol equivalen en el yoga a:

- Yama es la raíz.
- Niyama es el tronco.
- Asanas son las ramas.
- Pranayama son las hojas.
- Pratyahara es la corteza.
- Dharana es la savia.
- Dhyana son las flores.
- Samadhi son los frutos.

La raíz del árbol es Yama. Son las reglas de moralidad universales para la sociedad y el individuo que transciende a toda creencia, país, edad y época. Y son:
- Ahimnsa o no violencia.
- Satva o amor por la verdad.
- Asteya o no robar, pero en un sentido más amplio que el que le damos a robar se puede entender como hallarse libre de avaricia.
- Bramacharya o control del placer sensual.
- Aparigraha o hallarse libre de codicia y de posesión mas allá de las propias necesidades.

El seguimiento de yama, disciplina los 5 órganos de acción del yoga (brazos, piernas, boca, órganos de procreación y órganos de excreción), a su vez los órganos de acción controlan a los órganos de percepción y la mente, así por ejemplo si la intención es hacer daño, pero los órganos e acción se niegan a hacerlo, el daño no se llevará a cabo. Yama es por tanto la raíz de árbol del Yoga.

El tronco del árbol es comparable a los principios que componen Niyama. Son las normas de conducta a nivel de disciplina individual compuestas por:
- Saucha o pureza, limpieza.
- Santosa o contento o satisfacción.
- Tapas o austeridad, ardor.
- Svadhaya o estudio del Sí- mismo.
- Isvara pranidhana o entrega de uno mismo.
Estos principios de Niyama controlan los órganos de percepción: Ojos, oídos, nariz, lengua y piel Yama y niyama controlan las pasiones y emociones, manteniendo al practicante en armonía con las personas de su entorno.

Las ramas del árbol son las asanas o posturas de yoga. Unas crecen largas, otras de lado, otras en zigzag, todas distintas pero con la misma función. Las asanas producen firmeza, salud y ligereza de los miembros de acción, proporcionando salud y un mayor equilibrio entre cuerpo, mente y espíritu, armonizando las funciones físicas y fisiológicas del cuerpo, y evitando la inconstancia de la mente. El practicante conquista el cuerpo mediante la práctica de asanas y hace de él un vehículo adecuado para el espíritu.

Estos tres primeros estadios constituyen la búsqueda exterior bahiranga sadhana en el camino del yoga. En este primer nivel, permite al sadhana o practicante evoluciona hasta estar en condiciones de proseguir con garantías a los siguientes estadios Pranayama y pratyahara

De las ramas nacen las hojas, que suministran el aire necesario para crear la energía que todo el árbol necesita. Las hojas conectan el exterior con el interior y en el yoga corresponde a la ciencia de la respiración Pranayama, el control rítmico de la respiración. Mediante el control y regulación de la respiración, el yogui desarrolla una mente estable, una solida fuerza de voluntad y un juicio firme, convirtiendo a la mente en un instrumento adecuado para la meditación.

Las ramas y tronco del árbol se haya cubiertas por una corteza, sin esta protección el árbol no podría desarrollarse. Esta cubierta preserva la energía que fluye dentro del árbol desde las hojas a la raíz. La corteza se corresponde con pratyahara, el viaje de los sentidos hacia dentro desde la piel hacia el núcleo del ser. Pratyahara es el control de los sentidos, es el repliegue y emancipación de la mente del dominio de los sentidos y de los objetos externos.

Pranayama y pratyahara, enseñanza la practicante a regular la respiración para poder controlar la mente, que a su vez nos ayude a liberar los sentidos del deseo. Estos dos estadios del yoga es la búsqueda interior, antaranga sadhana.

La savia del árbol se corresponde con dharana. La savia es el jugo que transporta la energía en su viaje hacia el interior conectando desde la última punta de las hojas a los extremos de la raíz, manteniendo firme el cuerpo y el intelecto. Dharana es la concentración en un solo punto. La experiencia de la unidad del ser desde la periferia hasta el centro, donde el observador y lo observado son uno, se alcanza en la meditación de dhyana.

Cuando la concentración se prolonga durante largo tiempo se convierte en dhyana, meditación, que constituye la flor del árbol de yoga. Si el árbol está sano y el suministro de energía es excelente, brotan de él las flores.

Por último, la flor se transforma en fruto, y el fruto es Samadhi. Al igual que la esencia del árbol se haya completa en el fruto, la esencia de la práctica del yoga está en Samadhi cuando el cuerpo, la mente y el alma se unen y se funden con el Espíritu Universal.

Estos tres últimos estadios, dharana, dhyana y samadhi llevan al yogui a lo más profundo de su alma. De su Sí mismo interior, es antaratma Sadhana la búsqueda del alma.

El estudio y práctica de los ocho miembros del yoga conduce a la purificación del cuerpo, de la mente y del intelecto, manteniendo viva la llama del conocimiento y despertando la discriminación

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fuentes y bibliografía

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